Autor Tema: El patrimonio de Peñamellera  (Leído 1966 veces)

Desconectado diego

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El patrimonio de Peñamellera
« en: 02 de Noviembre de 2009, 08:54:14 pm »
Yo que suelo leer  muchos días en este foro y que escribo poco hoy me siento obligado, por alusiones, en este caso buenas, de Chucho (Abándames-Argentina,AA)y Juan Manuel (Suarias).Ambos me felicitan por ocuparme de que el juego o deporte o la práctica de los bolos en nuestro concejo no decaiga.Acepto y agradezco vuestra , yo creo, sincera y amable felicitación.Además, si yo también soy sincero, creo que me lo merezco.
Y dicho esto, permitirme esta reflexión:la Modernidad ha dado la espalda a los bolos y camina hacia adelante sin importarle que los bolos hayan sido el juego más popular de Panes y también de Asturias durante la primera mitad del siglo XX.El coche y la televisión destartalaron la sociedad rural y por ende los bolos.
Hoy los niños buscan otros deportes y formas de ocio y orientan su atención en otras direcciones, infinidad de cosas inundan y fascinan sus sentidos; pero tanto los bolos como otras cosas de nuestro concejo que hoy están a la baja,la pesca del salmón,las fiestas, el habla, el rio, los valores(la hospitalidad, la cordialidad...), monumentos, los montes etc, etc, es parte del patrimonio o sea, de  la riqueza de nuestro concejo. Yo creo que todo esto es un tesoro que han puesto en nuestras manos nuestros mayores. Toca conservarlo y a ser posible engrandecerlo.Y además convencidos de que parte del futuro está en la conservación del pasado. Por tanto me alegra colaborar en recuperar la chispa que nos permita infundir  aire fresco a las costumbres heredadas de nuestro abuelos.   
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Desconectado Alfredo Caballero

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Re: El patrimonio de Peñamellera
« Respuesta #1 en: 02 de Noviembre de 2009, 11:58:08 pm »
LOS HÉROES SE CAMBIAN POR "CHORIZOS":

Yo quiero volver a mi infancia y a mis lecturas de entonces. No me gusta esta vida ni quienes la protagonizan. Yo de niño –y tenía muy pocos- habría un cuento del Capitán Trueno, del Jabato, del Cachorro; en fin, de aquellos héroes que nos dibujaban algunos, dirigidos por la censura con el fin de formar nuestro “espíritu nacional”, y me divertía, me entusiasmaba y me hacía dormir bien. Yo me imaginaba que un día podría ser como ellos. Un paladín de la razón y de la honradez.

Mis hermanas leían cuentos de hadas. Eran unos cuadernillos de, a penas, ocho o diez páginas. Cuando murió, repentinamente, mi hermana María Jesús (Chuchina), con sólo trece años, en las más trágicas Navidades que yo recuerdo, dejó encima de su cama uno de aquellos cuentos de hadas. Yo lo recogí y lo guardé. Durante muchos años sabía donde estaba. Lo guardé en un cajón de un comodín de aquella habitación donde luego yo dormí muchas noches. Muchas de aquellas noches yo sacaba ese cuento y lo leía; era en blanco y negro y casi llegué a aprender sus textos de memoria

La vida me fue enseñando que aquello no era real, que eran sólo cuentos para niños. Lo de mi hermana sí había sido real. En aquellos cuentos, una niña preciosa, como era mi hermana, podía resucitar merced al beso de un príncipe o al toque de la varita mágica de un hada madrina. Pero pronto, como digo, me fui dando cuenta de que eso sólo ocurría en los cuentos.

De todas formas me aferré a ello y durante algunos años viví, o quise vivir, en un mundo de cuentos. Fueron pocos años pues la vida te marca el camino y el destino, como a todos y, por supuesto, te abre los ojos.

Sin embargo, siempre te quedan reminiscencias de aquellas ilusiones infantiles. Siempre queda dentro de ti algo de aquellos héroes de los cuentos que leías de niño. Siempre, uno quiere tener algo de aquel sentido de la libertad del íbero que no quería ser subyugado por Roma y de los sentimientos caballerescos de aquel capitán “Trueno” que no podía soportar una injusticia.

Yo, como muchos otros, caímos en ese error de querer arreglar entuertos. ¿Qué conseguimos? Pues hostias y más hostias…

Hoy no hay capitanes Trueno, ni Jabatos, ni Cachorros, ni Coyotes. Hoy lo que hay es una panda de sinvergüenzas, ladrones, chorizos e impresentables de todo tipo, que dominan los distintos campos que, a su vez, dominan el devenir nacional de una España vergonzosa. Creo que sepan a qué me refiero.

Hoy me hice el firme propósito de no volver a leer, ni a escribir, sobre nada de esto. No sé si volveré a leer un periódico. Me dan asco, auténtico asco, todos estos “héroes” actuales.

Tengo por mis estanterías todos aquellos cuentos. Del Capitán Trueno, del Jabato, del Cachorro, del Coyote, de Tarzán., y más y más. Voy a volver a ellos. Con ellos yo era feliz y por las noches soñaba con ser como ellos.

Un buen día, cuando yo ya no vivía en casa de mis padres, busqué en el cajón de aquel viejo comodín el cuento que aquella noche dejó mi hermana sobre la cama. Ya no estaba y tampoco quise preguntar por él. Pero le recuerdo y casi tengo memorizado su contenido de tantas veces como lo leí. No me importa. Bueno sí, me hubiese gustado conservarlo por una cuestión puramente sentimental, pero me había frustrado. Para Chuchina no hubo besos de príncipes, ni varitas mágicas de hadas madrinas.

Quizá no me hayan entendido nada pero, como escribió José Martí: “Eché mis versos del alma…”


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Desconectado Alfredo Caballero

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Re: El patrimonio de Peñamellera
« Respuesta #2 en: 03 de Noviembre de 2009, 12:24:08 am »
Buenas noches, amigos. Hasta mañana si Dios quiere...

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Desconectado chucho.l.m.

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Re: El patrimonio de Peñamellera
« Respuesta #3 en: 03 de Noviembre de 2009, 02:11:06 am »

mostrar detalles 14/12/08

Muchas personas mayores, no creen en estas cosas, y dicen que los ángeles no existen, tal vez las obligaciones y el duro trajinar de la vida no les permite ver mas allá de lo cotidiano. Pero los mas pequeños podemos ver muchas cosas, que para ellos es fantasía y para nosotros es nuestro mundo, repleto de sueños mágicos y verdades.
 
En 1958 unos días antes de Navidad, una gran nevada cubrió mi pueblito. Todas las montañas y prados relucían con el blanco manto. Los arboles con sus ramas cargadas de tan bello fenómeno de la naturaleza, colgaban de su tronco, en una especie de genuflexión, como si esperaran algo extraordinario que estaba por suceder.
Con las primeras luces del día, mi padre y mi hermano mayor con una pala iban abriendo en la nieve un camino, entre nuestra casa y el establo donde vivían las vacas, a unos 500 metros de distancia.
 
Mientras paleaban sin descanso. yo avanzaba por el túnel de nieve con la vista siempre al frente, pues debido a mi estatura, los costados eran dos murallas impenetrables. Mi mirada permanecia fija en una resplandeciente luz (mas intensa que la misma nieve) que nos acompañaba unos pasos mas adelante. Al traspasar un recodo del camino, divise un ser de túnica blanca y dos grandes alas blancas en sus espaldas. En sus manos portaba una estrella , con la cual alumbraba el camino para guiarnos en la oscuridad.
 
Ante mi sorpresa, el ser me dedico una sonrisa cargada de sosiego y paz. Cuando llegamos al establo desapareció por una ventana, mire a mi padre y hermano tratando de indagar , para ver si habian visto algo,como estaban plenamente dedicados ordeñando las vacas, me calle y guarde silencio.
Al anochecer desde la ventana de mi cuarto, pude ver que del establo salia una luz intensa. Intrigado por el fenómeno ( ya que a ese horario , las tareas habian finalizado) me anime y me acerque para ver que pasaba. Cuando abrí la puerta, pude ver al mismo ser sobre  el pesebre ( donde descansaban el Burro Lucero, y la Novilla Estrella) con su estrella en las manos, alumbrando un carpancho mullido de suave hierba done retozaba un recién nacido. Todas las vacas acompañaban la escena arrodilladas respetuosamente. Inmóvil en el pasillo contemple el niño hasta que la voz de mi padre me reclamo, en un instante todo desapareció, dejandome un sensacion desconocida, entre la alegría y la pena de haber perdido algo.
 
Por fin llego la noche de Navidad, la mesa se hallaba repleta de adornos y ricos manjares, turrones, confites, mazapán y botellas de sidra para brindar por el nacimiento del niño Jesús. Alrededor de la mesa toda la familia, los de casa y los que venían de lejos, para juntos conmemorar ese día. Todos sentados en la mesa iniciamos la Santa Cena, entre animadas charlas y risas dimos cuenta de todos los manjares, y cuando llego la hora del brindis, dirigí mi vista hacia el Belén, que días antes con mis hemanos habíamos puesto en el fogón de la cocina. Para mi asombro ahí yacía el niño y suspendido en el aire el ser con su estrella, que un día antes conocí en el establo. A pesar que parecía que nadie se había percatado del milagro , yo me sentí el mas feliz del mundo, esa noche fue la mejor de mi vida, había conocido al Niño Dios y el Arcángel San Gabriel.
Cuando las fiestas tornaron a su fin, reflexione sobre lo acontecido, y pensé, que si los humanos conservaran su ego-niño , tal vez seriamos mejores.
                                                           FELICES FIESTAS

Alfredo yo esto lo escribi para navidad, pero me parecio que grafica muy bien todo lo que tu sientes y nos quieres decir, y que yo te comprendo muy bien, quizas si le pusieramos a nuesrtras vidas algo de magia nustro destino seria mejor. Como veras ni lo corregi simplemente escribi y nada mas. Buenas noches a todos
                                                        Jesús A. López

Desconectado PEDRO

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Re: El patrimonio de Peñamellera
« Respuesta #4 en: 03 de Noviembre de 2009, 09:22:14 am »

 Buenos días  a todos los paisanos:

Entro todos los días en el foro,  y realmente merece la pena leer o escuchar las cosas que aquí se publican, pero quería felicitar nuevamente a Alfredo, por su último artículo de los "chorizos", le sigo todos los días en su blog, y me maravillo de como escribe, ya se lo he dicho alguna vez, hay artículistas de periodicos, con más nombre que,  escribe bastante pero que él, o por lo menos eso a mi parece.

Solo pedirle que siga y que por lo menos una vez a la semana nos deleite con sus artículos.

Un saludo a todos y especial para Pepín "el de Modesto", algún día contaremos algunas "fazañas" que tenemos.
a