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Mensajes - Peñamellerano

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Discusión General / Adios a Pepín el de la tienda
« en: 09 de Abril de 2009, 12:03:09 am »
   El pasado jueves falleció en Panes a los 91 años José Fdez.Glez. “Pepín” quien regentó en Panes durante más de 40 años “Casa Pepín”.
Había nacido en Trasvia (Municipio cántabro de Comillas)el 13 de Septiembre de 1917,pero apenas cumplidos los trece años se trasladó ya, a Panes, para trabajar junto a su hermano Emeterio, en el bar “La Cortina” de Siejo.


   Hombre emprendedor en el año 1948 se hizo cargo, con su hermana Carmen, de “Casa Pepin” que había sido fundada por Julio Ruiz a finales del siglo XIX en la Carnicera, posteriormente Carretera General, dedicado a taberna y hospedaje y habilitando como bolera el espacio de huerta en la fachada Norte del establecimiento, ocupada hasta entonces por corrales, cubiles y gallineros, atendido y continuado por Bernardino Rugarcía de Abándames.
   Pepín, de carácter afable y arraigada capacidad de trabajo y entusiasmo, que incluso llegó a ser concejal del Ayuntamiento durante algunos años, fue un hombre cariñoso y paciente que supo integrar y dinamizar las distintas facetas de su establecimiento, que sin duda contribuyó a potenciar la cultura local, de lo que se beneficiarían tanto los vecinos como los forasteros, hasta que los nuevos tiempos marcaron el ocaso de este tipo de alianzas. Porque “Casa Pepín” fue testigo de leyendas y tertulias; pero a la vez mezcladas con desafíos y lances bolísticos, sin perder su condición de tienda de comestibles, donde primaba como no podía ser de otra forma, la producción alimentaria artesanal derivada de la agricultura artesanal imperante en la época, sin menoscabo de su condición de centro social para todos: de los jóvenes con el reclamo del mítico futbolín y la personalidad poco intimidatoria de Pepín y de los menos jóvenes, en aquéllos gloriosos años sesenta, con el milagro de la televisión.


   “Casa Pepín” fue durante varias décadas un día si y otro también un marco de convivencia muy importante de Panes, para hablar, distraerse, jugar, pasar un rato, un lugar de vida social donde los más jóvenes se iban integrando poco a poco en la vida social adulta.
   Y todo ello mezclado con una variopinta hospedería cuya letanía de clientes más ilustres podría venir dada por: Pedro Luis el de la Viuda de Torrelavega, Curro el de cafés Calderón, Chus el de La Raquel, El Chato de El Berrón, afiladores, mieleros, bañistas, caminantes...asiduos de aquélla casa que regentaba aquél hombre, que con pericia sabía tanto de relaciones públicas.

   Por un momento quisiera parar el reloj del tiempo como si fuese a tener lugar el curioso caso de Benjamín Button , el personaje de F. Scott Fitzgerald que ha sido llevado al cine recientemente, en el que la vida  y el personaje rejuvenece  sacándole los colores al tiempo y poder contemplar bajo la atenta mirada de Pepín aquella tertulia formada por Macaró, Colombrín, mi padre, Merino el dentista, Irigoyen el de Rumenes… o aquellas tardes de futbolín en que la tanza o aquella moneda hecha por nosotros permitían jugar gratis poniendo a prueba con ello la infinita paciencia de Pepín; o los soliloquios de Félix el de La Peña, “me llama Pecho”; o aquellas tardes de Bonanza, o el Virginiano o noches del Santo o del Fugitivo o de Los Intocables; o aquellos desafíos  en la bolera entre Manolete y Campos el de La Hermida y tantas y tantas partidas de las distintas generaciones que fuimos conociendo el juego en aquella coqueta bolera y que tantas veces obligamos a Pepín a salir por aquel ventanuco que comunicaba el bar con la bolera diciendo: “A ver señores, que esta casa no vive del aire”.


   Pepín ha sido padre de 7 hijos, José Mary, Julio, Quino, Manuel Jesús, Jorge, Carlos y Mari Jose, cuyo nacimiento después de seis varones fue celebrado con una inmensa alegría en aquel hogar presidido por Pepín y Sarito y dado a conocer a los vecinos con la salva de algunas docenas de cohetes.
   Hoy todos ellos, aunque dispersos por distintos puntos de España, forman una familia unida, ampliamente incrementada, y todos recuerdan a Pepín con cariño y respeto y siguen teniendo en su madre, Sarito en Panes, el referente y la impronta de Casa Pepín.


   En el año 2004 el Jurado de los Premios “Pico Peñamellera” que convoca la Asociación del mismo nombre en apoyo y defensa del juego de los bolos concedió el Premio “Pico Peñamellera”  en su décima edición a Pepín junto a “Tete Rodriguez” el campeonísimo bolista cántabro y el escritor y periodista Alfonso Ussía. Creo que todos los que tuvimos algo que ver en esa concesión supimos acertar al valorar en Pepín el haber mantenido la bolera durante más de 40 años y haber contribuido con ello a la afirmación de este juego, tan singular para nosotros, en nuestro concejo.
   También quiso corresponder a la generosidad y la enorme paciencia que siempre mostró Pepín con todos los que de chavales pasamos por su casa y su bolera y pudimos disfrutar de aquel espacio lúdico de tan gratos y enriquecedores recuerdos. Y finalmente reconocer la entrañable figura del “tabernero” en el apoyo y mantenimiento de los bolos.

   Yo, beneficiario de aquel tiempo que se nos ha ido de las manos, me siento obligado a dar cuenta en estas líneas de todos estos hechos y vivencias.

   Es cierto que veinte años no son nada, Gardel tenía razón. Y cuarenta tampoco; pero Casa Pepín merece el homenaje y el reconocimiento de nuestro pueblo. Es parte de su historia y de nuestra vida.

Isidro Caballero Sardina

Artículo publicado en El Oriente de Asturias (8 de abril de 2009)

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